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Comunidades del Sagrado Corazon Perú
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Casa de Formación: Noviciado - San Genaro
Introducción: ¿Qué es el Noviciado? El Noviciado es la etapa en la que la novicia procura interiorizar el carisma y la espiritualidad de la Sociedad del Sagrado Corazón integrando su conocimiento y crecimiento personal, para responder con sus dones y limitaciones a la llamada común desde la vida fraterna en comunidad. (Const. Nº 81) Por ello, esta etapa, tiene como objetivo: “Aprender a vivir en unión y conformidad con el Corazón de Jesús, interiorizando en la fe, la llamada recibida y preparándose para el compromiso religioso" (Const. 81) ¿Dónde vivimos y quiénes conformamos la comunidad?
Experiencia de vida 2006 Nosotras, novicias de segundo año: Lelia, Milagritos y Judith queremos compartir lo vivido durante nuestro primer año de noviciado (2006). lo que ha significado y va significando aquello que dice nuestro plan de formación y que durante este año se va constituyendo en experiencia de vida real: Iniciamos nuestra experiencia comunitaria con una convivencia de 3 días que marcaron las pautas con las que queríamos abrir el año y esta etapa de nuestras vidas A partir de lo vivido en esta convivencia iniciamos la elaboración y el compartir de nuestro proyecto personal y elaboramos juntas nuestro proyecto comunitario. Fuimos aprendiendo a vivir y a relacionarnos de modo sencillo, cordial, a armonizar oración, reflexión, trabajo, descanso y tiempo libre. En comunidad propiciamos espacios de compartir nuestras vidas en confianza, alegría y libertad, aceptando mutuamente el apoyo y la interpelación. Aprendiendo en la convivencia diaria a perdonar y a ser perdonadas
Frente a este reto hemos afirmado que: “queremos que la razón de ser de nuestro noviciado sea aprender a vivir desde las raíces” y esto nos ha motivado, pero también ha despertado temores y miedos, que nos han acompañado este año moviéndonos a confiar y a saber que esto no depende sólo de nuestro esfuerzo sino y sobre todo de la Gracia de Dios. Y relacionando esfuerzo y gracia podemos decir que nuestro primer año de noviciado han significado tiempos de búsqueda constante, tiempos de aprender a vivir unidas al Corazón de Jesús en la Oración y en todos nuestras acciones. Ha supuesto el reto de comprender que no podemos afirmar que nuestra relación con Dios esté bien cuando con nuestras hermanas en comunidad las cosas no marchan bien, de modo que nuestra vivencia en casa, nuestras actitudes fraternas o no fraternas se han tornado en el termómetro que nos hace volver al Corazón de Jesús y preguntarle ¿Realmente estoy uniéndome y conformándome con tu Corazón? ¿Voy haciendo mías tus preferencias, sentimientos y disposiciones?. Y nos damos cuenta de que esto es sencillo cuando no encontramos problemas, pero cuando discrepamos, nos enojamos por actitudes, palabras o gestos; es difícil, y durante este tiempo hemos tenido que aprender a apreciar estos momentos de dificultad pues nos llevan a mirar y releer nuestra vida, nuestra historia personal y encontrar en ella, en nosotras, aquello que motiva esa dificultad.
Por esto que vivimos durante todo nuestro primer año es que comprendemos lo que significa que “el noviciado sea una experiencia para centrarse, para poner en orden el caos interior, para sanar las propias heridas, para entrar en lo más profundo del yo y con todo esto responder a una llamada, a una vocación apasionante. Durante el año 2006, realizamos nuestro trabajo pastoral en las capillas que pertenecen a la parroquia “Cristo Misionero del Padre” a cargo de los Misioneros Combonianos del Sagrado Corazón”. Milagritos apoyo en la pastoral de Sacramentos (Primera Comunión) en la Capilla Daniel Comboni, Lelia en las pequeñas comunidades de reflexión bíblica en la Capilla Dios te ama, en esta misma Capilla nuestra hermana Nelly y Elisa apoyan en la pastoral de Salud. Judith apoyó la Pastoral de sacramentos (Primera Comunión) en la Capilla “Virgen del Camino”. A fines de Noviembre realizamos durante un mes la experiencia en los Hermanos de la Caridad, experiencia que marco mucho nuestra vida pues nos permitió sentir la fragilidad del ser humano y la necesidad profunda que tiene de amar y ser amado. Desde estos lugares de misión aprendimos a sentir a nuestro Dios encarnado en nuestro pueblo amándolos y llamándonos a descubrir y manifestar su amor allí. Es desde este encuentro con los preferidos de Jesús que sentimos que va cambiando nuestra vida, vamos sintiendo más necesidad de ser fieles a la oración, a apreciar la soledad y la vida interior. Esta etapa de “Noviciado”, va siendo un tiempo para interiorizar la palabra de Jesús y profundizar la llamada e invitación a construir el Reino de Dios. Tiempo para interiorizar nuestro sentido de pertenencia a la Sociedad, tiempo no sólo para estudiar sino, sobre todo para interiorizar nuestras Constituciones que nos hacen sentir parte de la Sociedad y responsables de su presente y futuro. Confesamos que estamos amando cada día más a la Sociedad pues la vamos conociendo a través del estudio de su historia, de la vida de Magdalena Sofía, de nuestras Madres Generales, de las Congregaciones y capítulos. Se van abriendo para nosotras nuevos horizontes alrededor del sentido educador de la congregación y las orientaciones actuales de la sociedad en los diversos compromisos apostólicos en todo el mundo, y estos horizontes se abren gracias al intercambio con nuestras hermanas de las diferentes comunidades, y con la visita de nuestras hermanas de otras provincias que con sus vidas y experiencias nos permiten ir comprendiendo lo que significa la “internacionalidad” Iniciamos ahora nuestro segundo año de noviciado, motivadas por el SI de nuestras hermanas Regina Arteaga y Rita Castillo que el 10 de Febrero de este año dejaron la casa del Noviciado para realizar sus primeros Votos, el compartir con ellas la preparación para esta entrega ha abierto en nuestras vidas la ilusión y el deseo de unirnos más al Corazón de Jesús y vivir con generosidad este segundo año que empezamos que tendrá para nosotras el sabor de misión pues partimos para la experiencia en las comunidades de Tinta (Lelia), Layo ( Milagritos) y Bambamarca (Judith) el día 13 de Marzo. Agradecemos a todas Uds. a la Sociedad, a “nuestra” Sociedad por posibilitarnos experimentar la alegría de reconocer que tenemos en nuestras venas la misma sangre y el mismo espíritu de Magdalena Sofía. Por ayudarnos a ahondar en nuestra riqueza carismática y descubrir que el carisma no es un añadido a nuestra vida sino un Don que “el Dios que nos ha llamado desde el vientre de nuestra madre” nos ha concedido como algo muy suyo para nuestra realización propia y el servicio de su Pueblo. | |